| La primera escala de nuestras vacaciones iba a ser Macao, desde donde partiríamos hacia Manila el día siguiente gracias a unos billetes comprados en internet a un precio absurdamente bajo. Benditas compañías aéreas low-cost, gracias a las cuales pobres mortales (y becarios) como nosotros podemos permitirnos viajar por el mundo!!
La idea era llegar a Macao por la tarde, hacer un poco el turista por la ciudad, y después de cenar dirijirnos en masa a un casino a jugarnos los cuartos (pero poco). |
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| Como ya os había comentado por aquí, yo también tenía la ilusión de saltar desde la Macau Tower, el Bungee Jumping más alto del mundo… pero no pudo ser (siento defraudar a mis fans).
Las condiciones metereológicas, como se puede observar en la foto, no acompañaron, y con esa niebla a nadie le apetecía subir a la torre sin poder disfrutar de la espectacular vista de la ciudad de Macao y la isla de Taipa… así que el salto queda pendiente para alguna futura ocasión! |
Tras la cena, nos dirigimos al Sands, un enorme edificio que alberga el casino más grande del mundo – en número de mesas de juego. Además es el primer casino con capital americano (de Las Vegas) que se abrió en Macao. Por cierto, ojo a estas cifras: no sólo Macao supera a Las Vegas en dinero facturado por juego desde 2004, sino que se espera que en el año 2008 (con el tirón de las olimpiadas en Beijing) facturen el DOBLE!!! :S
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Por desgracia, está prohibido sacar fotos en el interior de un casino, así que no tengo pruebas visuales del impresionante interior. Sobra decir que las salas de juego (repartidas en varias plantas) eran de proporciones gargantuescas. En cuanto a cómo me fue… bueno, ya se sabe lo que se dice del casino: la banca siempre acaba ganando :(
En pasadas experiencias en casinos (Punta del Este, New Orleans) había tenido buen feeling (y ganancias) con el Blackjack (o 21), así que era en ese juego en el que tenía depositadas mis esperanzas, durante la semana estuve empollando las reglas y refrescando la memoria de cómo jugar de forma óptima… pero todos mis planes se fueron al traste cuando vi que la apuesta mínima era de 200 HK$ – unos 20€ !!!
Ya que estaba allí, no me iba a quedar sin jugar al menos un par de manos, pero tendría que confiar en una suerte salvaje para poder construir una buena base de fichitas, cosa que evidentemente no ocurrió… si es que contra dos blackjacks sin figuras (!!) (o sea en plan 4+6+3+3+5 – os lo juro) que me sacó el croupier no se puede hacer nada!!
Así que con el bolsillo roto y cara de gilipoyas me dirigí a la ruleta, que es donde estaba todo el mundo, eso sí casi todos mirando y pocos apostando. Allí me encontré con el amigo Gerard, de la opinión (como yo) de que por lo menos un par de fichas había que jugar… así que dicho y hecho, forjamos una improvisada alianza juntando 4 fichas azules (de 2.5 € cada una!!) y nos lanzamos a apostar a los numeritos, sin estrategia ni lógica ni nada. Tras la pregunta de “a que número apostamos?” y que ambos respondiéramos al unísono “el vint-i-set“ (Gerard es catalano-parlante), éste que se convirtió en nuestro número talismán.
Tras unas cuantas (muchas) rondas en las que, sorprendentemente, nos manteníamos arriba (con unas 12-18 fichas), siguiendo la estudiada táctica de “esa señora gana siempre, pongamos fichas donde ella ponga”, pero sin dejar de apostar entre 2 y 4 fichas al 27, la tensión se iba acumulando. Pronto nos dimos cuenta de que casi toda la mesa se nos había subido al carro y en el 27 se juntaban auténticas torres de fichas!!
| Finalmente, llegó el clímax, la ruleta pareció girar un tiempo infinito, pero cuando se paró, ahí estaba nuestro número, el 27 !!
Así que recibimos una montaña de fichas… pero aún nos aguardaba otra sorpresa aún mayor: en la siguiente tirada volvió a salir el 27!!!! :D |
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Vale, ahora esto se había convertido en algo serio, teníamos una ficha de 100€ cada uno en el bolsillo y en la mesa una barbaridad de fichitas azules (no quiero ni pensar cuántas). Como siempre, lo bueno no suele durar, la avaricia rompe el saco y todas esas cosas que se dicen, las fichas de la mesa volaron a una velocidad increíble, y antes de que nos diéramos cuenta nos quedaban de fondos tan solo las fichas que sabiamente nos habíamos guardado en el bolsillo, frente a lo que decidimos retirarnos.
Pero mis ansias ludópatas eligieron justo ese momento para salir a flote otra vez, y se me ocurrió que ahora sí que tenía un buen colchón para jugar al Blackjack y sobrevivir unas cuantas manos. En retrospectiva, la expresión “not a good idea” me parece la más adecuada… para resumir esta larga y triste historia, digamos que volví a perder todo, con fondos prestados de Javi (que tuvo la racha de su vida, y con tan sólo una ficha y sin saber jugar a esto del Blackjack ganó una barbaridad de pasta) escalé otra vez hasta el umbral de “perdidas aceptables” y esta vez sí, bien escarmentado, decidí retirarme al hotel, que al día siguiente había que coger un avión hacia Manila… como veremos en el próximo capítulo :P
un abrazo a tod@s!
dani
“Over and out, last call for sin
While everyone’s lost, the battle is won”
The Killers – All These Things That I’ve Done










